1. Nos sentamos en posición de meditación y entramos en trance.
2. Hacemos respiraciones a través del tercer ojo, visualizando un rayo de luz dorada entrando en él, sin llegar al sexto chakra, sólo potenciando el tercer ojo, hasta que sentimos que éste se expande y activa totalmente.
3. En la siguiente respiración visualizamos cómo ese mismo rayo llega también al secto chakra y lo activa, sigue su recorrido y visualizamos cómo ilumina el interior de nuestra cabeza, entrando en nuestro cerebro, colándose en las ramificaciones nerviosas en la venitas. A partir de este punto NO exhalamos la energía, sino que dejamos que nuestro cuerpo la absorba.
4. Con cada respiración de energía la visualización debe ser más clara y potente, más detallada, debemos ver cómo nuestro cerebro se llena de energía dorada, la visualización, aunque parezca extraño, es hermosa y la sensación es cálida y aunque potente, placentera.
5. Seguimos hasta que notemos que nuestro cerebro está a punto de rebosar energía, este momento puede ser algo incómodo, no hay que preocuparse, sino dejar que la energía se expanda y desatasque todos los puntos que puedan estar sucios en nuestra cabeza.
6. En este momento sentiremos una ligera presión en la cabeza, pero debemos mantener la visualización y, mientras seguimos respirando más energía dorada a través del tercer ojo, dirigir la energía sobrante de nuestra cabeza, a través de la parte posterior del cerebro, descendiendo por la columna vertebral, iluminando y llenando los nervios y venas, es posible que sintáis los chakras tal y como la energía descienda, podéis visualizarlos o no, no es importante para este ejercicio.
7. Seguimos respirando energía por el tercer ojo y la distribuimos desde la cabeza, siguiendo por la columna vertebral, por todo el entramado nervioso de nuestro cuerpo, llevándola a todos los rincones del mismo. A partir de aquí y dependiendo del tiempo que tenga cada uno, se puede alargar el ejercicio tanto como se desee –visualizando órganos, partes concretas del cuerpo, etc- Como mínimo, debemos visualizar todo nuestro sistema nervioso principal iluminado y lleno de energía dorada. También a elección del practicante, una vez que todo nuestro cuerpo está lleno de energía, podemos expandirla y jugar con ella, dejarla circular, potenciar una zona concreta, etc. Las sensaciones son increíbles, a veces desconcertantes, pero por lo general placenteras.
8. Cuando queramos terminar, simplemente, dejamos circular la energía, dejamos de absorber energía por el tercer ojo y en cambio comenzamos a respirar con todo nuestro ser, absorbiendo energía, pero también exhalándola, centrándonos en las exhalaciones. Aquí podemos visualizar como la energía acumulada en nuestro interior sale llevándose todo lo malo, lo negativo, y la renovamos por energía limpia… Las opciones son infinitas. Cuando sintamos que estamos listos, salimos del trance.
Nota: esta misma meditación puede hacerse con energías de otro color para cumplir una función específica –por ejemplo, verde, si queremos sanar una parte concreta de nuestro cuerpo-, pero siempre acompañada de energía blanca-dorada, ya que la puerta de entrada que usamos a nuestro cuerpo es la cabeza.
Beneficios que he notado al hacer esto: Más allá de lo placentero que es y de las sensaciones increíbles, he notado una increíble potenciación de la telepatía y también de la visión con el tercer ojo, de hecho creo que se han potenciado todos mis sentidos astrales. Una mayor energía para afrontar las tareas cotidianas y, no sé, simplemente, me sienta bien XD. Los efectos duran aproximadamente dos días, no sé hasta que punto si se hace con frecuencia pueden llegar a ser permanentes y más intensos.